22 febrero, 2007

Misión Imposible 2

Damos por inaugurada la nueva sección dentro del blog!!! La sección "NO veas...", dedicada a todas aquellas películas que dejaron honda huella en nuestra memoria... muy a nuestro pesar...
Comenzamos con una obra que en pocos años se ha convertido en clásico de hoy y de siempre...



MISIÓN IMPOSIBLE 2

Resulta que a algún genio se le ocurrió que sería una buena idea rodar una nueva entrega de las aventuras del gran Ethan Hunt y, entre raya y raya de farlopa, decidió encargársela al "director" John Woo (descendiente directo de una de las dinastías de chinos voladores más legendarias... sí, por si no lo sabíais, los chinos vuelan).

La película no puede empezar mejor; nuestro superheroe decide pasar sus vacaciones, como cualquier persona normal, escalando acantilados sin ningún tipo de protección. ¿Por qué? Porque sí.

Y va y llega a la cima (piruetas previas), donde descubre a un tío, montado en un helicóptero, con un bazooka, que le manda un misil, con unas gafas dentro, que le explican su próxima misión, que se autodestruyen, a cámara lenta y al son de la cañera melodía del la peli. ¿Por qué? Porque sí.

Uno puede pensar que se trata de un comienzo en plan espectáculo (al estilo James Bond), que la cosa no puede ir a más... ERROR! Es entonces cuando John Woo decide visitar España. Pues nada, nuestro amigo Ethan se mete en la máquina del tiempo y entre santos, hogueras, ponchos castillos y trabucos regresa al medievo, cuando en España Fallas y Semana Santa eran lo mismo (vamos, lo que aprendió en un folleto turístico estadounidense). Por supuesto, conoce a la tía wenorra de turno en un tablao (lo único que falta es Indurain y algún torero) con la que decide jugarse la vida (Habia bugas deportivos la edad media?) echándose una inocente carrerita con barrancos, coches que se cruzan, saltos, derrapes y toda la salsa.¿Por qué? Pa ligar... porque sí.

El resto de la película es, básicamente, una sucesión de acrobacias, miraditas de malote a cámara (uuuuuh, nenna), muecas del malo malísimo (que más malo no se puede ser... atentos a la memorable frase: "las mujeres son como monos, no sueltan una rama hasta que tienen agarrada otra"), virus letales, disparos, más acrobacias, más disparos y un par de miraditas más. ¿Por qué? Porque sí? Pasada hora y media de película uno ya no se acuerda de porque se están zurrando.

Total, que al final (tras el duelo definitivo con el malo malísimo) el bueno salva al mundo, se liga a la cachonda y te entran ganas de buscar responsables, y te tragas los créditos apuntando nombres en una libreta esperando tomar algún día venganza...

Conclusiones:
- John Woo fuma crack (presuntamente).
- En España estamos algo "atrasadillos" y nuestra capital es Ciudad de México.
- El que contrató a John Woo también fuma crack (eso seguro).
- Ethan Hunt necesita hacer piruetas hasta para mear (no nos lo queremos imaginar follando).
- El camello del que contrató a John Woo corta el crack con tiza.
- La tiza que usa es de mala calidad.

4 comentarios:

::laeva:: dijo...

y no será que el crack estaba cortado con polvos del titanio de paco?...

...vamos...es una supongancia como otra cualquiera...

aki dijo...

Titanio enriquecido con uranio iraní (como mínimo).

Anónimo dijo...

Ni se os ocurra ver "El motorista fantasma". Pesea que personalmente Nicolas Cage es un actor que admiro con pasión, en esta película no es capaz de hacer resaltar algo mínimante interesante. Un cero patatero para este film fantasmón, que desmerece un actorazo como "mi Nicolas". ánimo Nicolas, que imagino que después de tenre que rodar semejante estupidez necesitaste semanas de psicólogo!

aki dijo...

oido cocina jejejeje