
Maderadebalsa
el blog donde opinamos sobre todo, aunque no le interese a nadie

Maderadebalsa
La muchedumbre abuchea, el público coruñés no está de acuerdo, el proyecto les gusta, tiene aparcamiento, cagaderos de perros y palmeras (qué más se puede pedir!?) . No comprenden las duras palabras de Noemí, ¿cómo una fórmula que ha sido repetida hasta la saciedad en su hermosa urbe (la más bella del mundo) no puede maravillar al jurado? En ese instante una mano se alza tras la fatídica mesa... es Risto Mejide! pidiendo la palabra......
Con razón Cebrián nos vende en su discurso que ha plasmado el espíritu de Coruña, cojones! lo que ha plasmado son los jardines de Méndez-Núñez! tal cual! deberían denunciarlo por plagio! eso sí, con un par de cubitos (ETSAC-Style) para darle un toque moderno. Lo sentimos mucho, pero en Maderadebalsa no nos creemos que en tres meses de trabajo (supuesto trabajo) nuestro "admirado" profesor, no haya llegado a otra solución más que hacer aparcamientos subterráneos y plantar cuatro árboles encima (que está por ver como pretende conseguir que crezcan sobre el hormigón... es capaz de ponerlos de plástico). Como diría otro ilustre de la enseñanza, preferimos creer que se despachó el proyecto en una tarde entre café y café (por no pensar mal) y no que empeñó tres meses de su vida en ello. Preferimos pensar que ha sido falta de dedicación y no falta de capacidad.
Desde Maderadebalsa os animamos a opinar sobre el tema. Animamos también, a todos aquellos coruñeses a los que les resulte atractivo el proyecto, a que viajen un poquito más y vean que más allá de lacoruneno existen otras soluciones.
Buckminster Fuller es uno de esos pobres desgraciaos que, como el tonto que se encuentra un billete de 50 euros tirado en la calle, un día descubre una cosa sin comerlo ni beberlo (como el tío del champán). Es en este momento, cuando este "don nadie", al que no prestaba atención ni su perro Tobby, pasa a un primer plano y, como un miserable helecho al que le queda grande el tiesto, nuestro amigo deja bien claro que su geodésico cerebro no da pa más.
Y fue entonces cuando Fuller se encerró en el ala más apartada de su castillo en Pennsylvania y, sin comer, sin beber y sin dormir durante meses se entregó en cuerpo y alma a la cúpula, hasta tal punto que su cabeza quedó pelada.
Bucky, tras su transformación espiritual


