
Sunshine es una de esas películas que uno ve anunciada y piensa "a que me la bajo" (nota para la SGAE: a que voy al cine pagando 6€ de mi bolsillo sin perder la sonrisa). Entonces llega el momento de verla y descubres que Ramón tenía razón (para los poco asiduos, sustitúyase "Ramón" por el nombre del colega que haya avisado de que la peli es un bodrio).... efectivamente, la peli es una mierda.
La ventaja que tiene ver una película en el ordenador y a baja calidad (o en el cine con unas gafas de sol muy oscuras, Ramoncín) es que te permite centrarte en el argumento sin que los efectos especiales te hagan babear; y cuando uno se centra en el argumento de una peli de este calibre babea, sí, pero de rabia contenida.
Resulta que en un futuro no muy lejano, el sol comienza a apalancarse (vamos, que deja de brillar) y la humanidad en un desesperado intento de sobrevivir, envía a un grupo de adolescentes (supuestos astronautas superespecialistas) montados en una nave equipada con un paraguas (como en Benidorm) a pegarle un bombazo para que espabile (estos americanos lo solucionan todo igual). Así de simple, nos encontramos ante una de esas películas de corte futuro-catastrofista en la que, como siempre asistiremos a la muerte paulatina de toda la tripulación debido a continuados fallos de la maquinaria, putadas varias de la naturaleza, y por supuesto, el tripulante que se vuelve loco ante la presión (véase Armageddon, Deep Impact o El Núcleo).
Básicamente, el hilo argumental no tiene más, conatos de romance, momentos filosóficos de parbulario, escenas de fantasmeo y, como no podía ser de otra manera, final heroico en el que, lo poco que queda de la tripulación, se sacrifica para finalmente salvar a la humanidad.
Pero sólo con estas virtudes Sunshine no sería merecedora de aparecer en esta sección... NO! Sunshine nos ha dejado algunas escenas que jamás olvidaremos; como el momento en el que uno de los astronautas salta de una nave a otra sin traje espacial, envuelto en papel albal (se lo pidió a Gehry), a tropemil grados bajo cero y sólo se le enfrían los dedos... el momento en el que ese mismo tripulante se hace unos largos sumergido en refrigerante sin que le pase nada (este tío se escalaría el K2 en tanga)... el momento en el que el subnormal de turno se calcula la ruta de la nave con papel y lápiz (y se equivoca, como no) teniendo una supercomputadora a bordo y, por supuesto, el apoteósico final (que se merece párrafo propio).
El gran final. Si con Kubrick coló...
Sí, Kubrick lo hizo, se fumó un peta del tamaño de la Torre de Hércules y entre gnomos verdes y dragones voladores, rodó el final de 2001. Odisea del espacio. Y como no, los críticos se fliparon, eran jóvenes e inexpertos (y probablemente había rulado la Torre de Hércules de maría) y venga a buscar explicación: que si "con esto quería decir tal", que si "esto significa lo otro"... (vaya puteo de Kubrick, no se por qué esto nos recuerda a Paco...).
Pues nada, el director de Sunshine creyó que podría repetirlo pero, como ya se ha demostrado en Eurovisión, llegó tarde y mal. Básicamente durante los últimos 45 minutos de cinta el cámara sufre un ataque epiléptico y toda coherencia de espacio y tiempo desaparece al son de secuencias alucinógenas. No perdáis el tiempo, no tiene explicación, no es una alegoría de nada ni una crítica a la sociedad consumista; es, simple y llanamente, una puta mierda.
Conclusiones:
- En qué año se supone que están, en Maderadebalsa no nos salen las cuentas, si dicen los científicos que al sol le queda la mitad de su vida... vaya mierda de tecnología tendremos dentro de tropemil millones de años!! (comentario frikifilosófico).
- Esperamos que al menos los efectos especiales fueran buenos (no uséis gafas de sol!)
- Por qué cojones han enviado a los Backstreet Boys a salvar La Tierra?
- Por qué no a Take That o 'N Sync?
- Por qué seguimos viendo estas películas?

